Dónde y por qué reciclar tu frigorífico viejo y evitar contaminación ambiental
¿Sabías que un frigorífico mal reciclado puede contaminar el planeta durante décadas?
Cuando renovamos un frigorífico o una nevera, solemos pensar en la comodidad del nuevo electrodoméstico, pero rara vez en el destino del antiguo. Sin embargo, un frigorífico desechado sin control puede convertirse en un foco de contaminación ambiental.
Estos electrodomésticos forman parte de los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) y requieren un tratamiento especializado. El frigorífico contienen materiales reutilizables —como hierro, aluminio o cobre— junto a otras sustancias potencialmente peligrosas, como gases refrigerantes (CFC, HFC) y aceites con componentes tóxicos.
Los peligros del mal reciclaje de un frigorífico
Cuando un frigorífico termina en un vertedero sin un tratamiento adecuado, los gases refrigerantes se liberan a la atmósfera, contribuyendo de forma directa al calentamiento global. De hecho, solo un kilogramo de CFC puede tener un potencial de calentamiento hasta 10.000 veces mayor que el CO₂.
Además, los aceites y las espumas aislantes pueden filtrarse al suelo, contaminando acuíferos y afectando la biodiversidad local. En España, se han detectado vertederos ilegales donde la acumulación de estos electrodomésticos ha generado graves focos de contaminación.
Reciclar correctamente: una oportunidad para la economía circular
Más allá de reducir la contaminación, el reciclaje responsable de frigoríficos permite recuperar hasta el 95 % de los materiales. Así se evita la extracción de nuevas materias primas, se reduce el consumo energético y se impulsa una economía circular más eficiente y sostenible.
No reciclar correctamente significa perder metales valiosos, como el cobre, y aumentar el impacto ambiental y económico derivado de la extracción de recursos naturales.
¿Dónde y cómo reciclar tu frigorífico viejo?
Para garantizar que el reciclaje se realiza de forma segura, es esencial recurrir a canales de gestión autorizados. Estas son las principales opciones:
- Puntos limpios municipales: aceptan frigoríficos y otros aparatos eléctricos para su descontaminación.
- Recogida 1×1: las tiendas y distribuidores están obligados a recoger tu aparato viejo cuando entregan uno nuevo.
- Gestores RAEE autorizados: empresas especializadas en transporte y tratamiento ecológico de electrodomésticos.
Reparar antes de desechar: la mejor opción para reducir residuos
Antes de reciclar, conviene plantearse si el electrodoméstico puede repararse. Reparar alarga la vida útil, reduce el volumen de residuos y promueve un consumo más responsable.
En Fersay, apostamos por extender la vida útil de los electrodomésticos ofreciendo recambios originales, herramientas especializadas y asesoramiento técnico para que reparar sea una opción fácil y económica.
Un pequeño gesto con un impacto enorme
El reciclaje adecuado —o la reparación— de un electrodoméstico es mucho más que cumplir una norma: es una acción concreta contra el cambio climático. Cada aparato gestionado correctamente evita emisiones, protege los ecosistemas y contribuye a construir una sociedad más sostenible.
Cuidar el planeta empieza con pequeños gestos, y reciclar bien tu frigorífico es uno de los más importantes.












