El frigorífico: quién, cuándo y dónde se inventó

El frigorífico, el horno, la lavadora, el microondas… todos son electrodomésticos que, desde hace décadas, forman parte de nuestra vida. Tanto, que no nos planteamos cómo han llegado a ser fundamentales en nuestra rutina diaria.

Si te has preguntado alguna vez de dónde vienen o quién los inventó, nuestro post de hoy te resultará muy interesante ya que te contaremos la historia de uno de los aparatos más indispensables en un hogar: el frigorífico.

El frío de los refrigeradores se produce mediante un sistema de refrigeración por compresión alimentado por electricidad

La idea de utilizar el frío para conservar los alimentos en óptimas condiciones no es nada nueva. En algunas culturas, como la china, se utilizaban «casas de hielo» para mantener la comida; eran estructuras aisladas que utilizaban hielo de invierno y nieve como refrigerantes y que se han mantenido, hasta no hace mucho tiempo, en algunas zonas rurales a las que no llegaba la electricidad.

En torno a 1750, William Cullen, un físico escocés descubrió que ciertas reacciones químicas evitan que el calor se concentre en un área, implantando, sin saberlo, la base para la refrigeración tal y como la conocemos hoy en día.

Unos 60 años más tarde, a principios del siglo XIX, el ingeniero norteamericano Thomas Moore ideó una versión reducida y doméstica de las casas de hielo, una especie de cámara portátil que se enfriaba gracias a un sistema que utilizaba bloques de hielo. Y, casi a la vez, Oliver Evans diseñó, aunque no construyó, una máquina que usaba los procesos químicos que Cullen descubrió.

No fue hasta 1834 cuando el científico Jacob Perkins fabricó y patentó el primer refrigerador plenamente funcional y que fue perfeccionado 10 años después por el galeno estadounidense John Gorrie, que buscaba bajar la temperatura de sus pacientes aquejados de fiebre amarilla.

El ingeniero alemán Carl von Linde patentó en 1876 el proceso para licuar el gas

Los primeros frigoríficos funcionaban gracias a refrigerantes líquidos como el éter, componente que fue sustituido por gas en 1876 gracias a Carl von Linden. Sin embargo, la presencia de elementos altamente tóxicos como cloruro de metilo o amoniaco, unido a las filtraciones de las cámaras que los contenían, produjeron accidentes domésticos de terribles consecuencias a principios del siglo XX.

Estos terribles sucesos llevaron a los fabricantes de electrodomésticos a seguir investigando, descubriendo los clorofluorocarbonos (CFC), gases que ayudaron a mantener los alimentos en perfectas condiciones hasta que a principios de los años 80 del siglo XX fueron prohibidos por su alto poder contaminante y reemplazados por gases alternativos más respetuosos con el medio ambiente.

En la actualidad, los frigoríficos no solo se han convertido en parte esencial de nuestra rutina diaria, sino que, además, gracias al avance de la tecnología y la introducción del Internet de las Cosas (IoT), podemos saber si tenemos que reponer algún alimento en concreto sin tener que abrir la puerta o si nos hemos dejado el congelador abierto.

Estos son solo dos ejemplos del emocionante futuro que nos espera y que desde fersay.com ayudamos a construir gracias a nuestro solucionador de problemas del hogar, que ayuda a nuestros clientes a encontrar de forma sencilla, rápida y cómoda la solución que su hogar necesita.

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